En Estados Unidos, el tema de los cupones es furor. Más aún considerando que las alzas de tasas, la inflación y la caída de las bolsas internacionales dan pie a un clima incierto para los consumidores de, prácticamente, el mundo entero.
Una de las estrategias gringas para ahorrar es el asunto de los cupones: descuentos que las tiendas publican en los diarios y que la gente junta para gastar algunos pesos menos a la semana. Una costumbre que la televisión y las películas se han encargado de informarnos es lo menos chic y más ‘white trash’ que hay, pero que, bajo las condiciones actuales, ha vuelto en gloria y majestad para que los peladores se traguen sus palabras.
Hacer cadenas para aprovechar mejor los cupones-coupon trains- , clubes para intercambiarlos e incluso estrategias para guardarlos ordenadamente, son algunas de las informaciones que se pueden encontrar en internet al respecto, pero lejos, lejos la mejor es la historia de Crissy Thompson , la coupon queen.
El camino a la corona de esta monarca de los descuentos, comienza cuando estaba embarazada de su tercer hijo y en pésima situación económica. Tan mala, que pagar por la guardería de los niños podía desbaratar la economía familiar en cualquier momento, los gastos de la casa empezaban a sobrepasar los ingresos y la situación requería medidas drásticas. Entonces, los Thompson tomaron una decisión. Crissy se quedaría en casa (si…y les resultó bien) y sólo su marido trabajaría.
Pero la señora no se iba a quedar en la casa limándose las uñas y viendo Oprah, sino que empezó un increíble plan de ahorro con cupones que le permite gastar el equivalente a 20 mil pesos mensuales para darle de comer a una familia de cinco personas. Si, wow.
Ser la Coupon Queen, es ahora su trabajo de tiempo completo, ya que como existe un máximo de descuentos por tienda recorre más de un local para poder conseguir todos sus productos. Los medios se enteraron de esta historia y se difundió la estrategia extrema de la monarca.
En Chile, alguna vez también existieron los cupones y tengo prueba de ello . Marmentini Letelier (si, los dinosaurios ya habían desaparecido de la faz de la tierra) íncluía un inserto en el diario con el castor por un lado y los descuentos por el otro, pero aparentemente el sistema no prosperó o quizás muchos otros niños como yo usaban los cupones de rompecabezas, de no ser así, ya tendríamos alguna duquesa o marquesa de los cupones por estas latitudes.